Vida activa

Menopausia y ejercicio

15 noviembre, 2019 noviembre 21st, 2019 No hay comentarios
Menopausia y ejercicio

Olvidemos los tabúes

Cuando muchas de nosotras éramos pequeñas, la entrada en la etapa adolescente;  en mi opinión la mal llamada “edad del pavo”, era prácticamente una enfermedad, y lo mismo, o incluso peor, era hablar de la menopausia.

Además de tratarla como enfermedad, nos desterraba a las mujeres a la vejez, en la que ya poco se podía hacer. Afortunadamente, las investigaciones actuales van acabando con esos mitos y tabúes que nos habían hecho envejecer a los cuarenta y cinco años y tontos irreversibles a los catorce.

Menopausia: ¿enfermedad o etapa?

Sofocos, cansancio, ansiedad, irritabilidad, alteración del estado anímico, trastornos del sueño, cambios en el metabolismo, osteoporosis, sequedad vaginal, aumento de la grasa abdominal, debilitamiento del suelo pélvico, etc. Entre los cuarenta y cinco y los cincuenta años, y para muchas mujeres antes, empiezan a desarrollarse toda una serie de alteraciones hormonales provocadas por la caída de los niveles de estrógeno y progesterona.

Esta caída conlleva a la mayor parte de los síntomas mencionados y que hacen que se traten a veces, de manera puntual,  farmacológicamente cuando el deterioro de la calidad de vida se hace patente; pero no tratando la menopausia como un todo, sino atendiendo a alguno de los síntomas concretos que tienen lugar dentro de una etapa natural de la vida.

Una que se ve afectada incluso en mayor medida por otros factores de índole social,  estético y económico que predominan hoy en día como es el hecho de vivir en una sociedad antienvejecimiento.

Hablemos de edades

La edad en la que entramos en la menopausia no ha cambiado, pero la esperanza de vida de la mujer es mucho más alta ahora, más elevada aún que la de los hombres, siendo,  además, en el caso de España una de las más elevadas del mundo, por encima de los ochenta  años. A partir de los cuarenta y cinco años aún queda casi la mitad de nuestra vida.

Pongamos las cosas en su lugar

La publicidad y los medios de comunicación continuamente resaltan la asociación entre el ser joven y el rendimiento personal. Seguimos confundiendo delgadez con estar saludable; la autoestima está en función de la belleza y por supuesto prima la juventud en contra de la madurez; y los centros deportivos están llenos de personas “buscando” la salud con la operación bikini, un cuerpo diez, los mejores glúteos… Flaco favor nos hacemos a nosotras mismas.

Descubrir y aceptar el envejecimiento

Los cambios corporales o señales que empiezan a tener lugar a partir de los cuarenta y cinco años son un buen momento para tomar conciencia de lo que realmente queremos en la mitad de nuestra vida; de buscar de una manera positiva, un nuevo camino y quizás encontrar otra forma de hacer las cosas. También de ver y comprender una realidad diferente, pero ni  mucho menos mala.

El ejercicio ayuda a combatir estas señales de forma natural, y es que tal y como he hablado en otra ocasión, el deporte te ayuda a sentirte bien porque es una herramienta para afrontar problemas, pues con la práctica de ejercicio reducimos mucho algunos de los cambios que se van produciendo:

  • Ayudamos al mantenimiento de un peso saludable.
  • Mejoramos la conciliación del sueño, pues la práctica de ejercicio incrementa la producción de melatonina.
  • Con un buen equipo de trabajo en el centro, ayudamos a que las personas hagan cambios en su estilo de vida, fomentando una serie de hábitos que pueden mejorar mucho la calidad de vida en esta etapa sin necesidad de acudir a medicación.
  • Los ejercicios de resistencia y fuerza ayudan a seguir creando masa muscular y masa ósea, previniendo osteoporosis y favoreciendo la salud de los huesos.
  • También el deporte ayuda a reducir la resistencia a la insulina, pudiendo controlar mejor la diabetes.
  • Y en cuanto al sistema cardiovascular, se producen beneficios a nivel de la circulación sanguínea, reducimos la tensión arterial, aumentamos el colesterol bueno (HDL) y reducimos el malo (LDL), aminorando el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
  • Mejoramos la capacidad pulmonar y aumentamos nuestro rendimiento deportivo.
  • Se producen mejoras en el estado de ánimo, liberando endorfinas y provocando una sensación de bienestar que se convierte en acción protectora contra la depresión, la ansiedad y el estrés, reduciendo la sensación de irritabilidad.

La vitalidad no se acaba a los 50 con la menopausia

Si conseguimos ir cambiando el concepto de menopausia como fracaso y lo vemos como una nueva etapa más en la vida, afrontando el envejecimiento natural de una manera positiva, madura y tranquila conseguiremos unos muy saludables casi cuarenta años más y hasta una nuevo camino en la vida.

Así que ayúdate a cambiar esos mitos culturales en torno a los valores que se esperan de nosotras, y concéntrate en la importancia de la prevención y de la salud. Ponte en contacto con un buen equipo en un centro deportivo y sobre todo confía en que los cambios no se ven de un día para otro, sino día a día, siguiendo unas pautas y unos objetivos revisados cada cierto tiempo. No te fijes un destino concreto y cerrado, y párate a disfrutar del camino.

Mi pequeña aportación, desde mi experiencia, con cuarenta y cinco años, trabajadora en un centro deportivo y en plena etapa de cambios, es la siguiente:

  • Escoge tu tiempo para acudir a un centro deportivo o hacer ejercicio como si fueras a una cita con el médico.
  • Rodéate de gente y amistades interesantes, y practica ejercicio en grupo o acompañado, además de ponerte pequeñas metas u objetivos semanales.
  • Deja que te asesoremos y no tengas ningún tipo de prejuicios. Los que nos dedicamos al mundo deportivo en serio consideramos la estética como una parte y no como el todo. Buscamos un modo de vida saludable, tanto físico como mental.
  • Practica disciplinas como completas, tanto para el cuerpo como para la mente: Pilates yoga, gimnasia hipopresiva o meditación, así como ejercicios de fuerza sin grandes pesos. Para ello puedes utilizar tu propio cuerpo, u optar por clases de baile o cardio que te hagan desconectar.  En mi caso, opto por el ciclo indoor, pero el tuyo puede ser una buena clase de zumba.

Y sobre todo, intenta reírte de todo y mira a tu alrededor desde otra perspectiva, y de un día negativo obtén las pequeñas cosas positivas.  ¡Ponte en marcha ya!

Sara Conde

Sara Conde

Soy Sara Conde, Coordinadora de Actividades Dirigidas de UP CENTER en Villanueva de la Cañada. Llevo más de 20 años impartiendo clases colectivas y formándome en FEDA (Federación Española de Actividades Dirigidas).

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