Emociones

Sugerencias en la cuarentena por coronavirus

cuarentena coronavirus

Son momentos difíciles. En chino, la palabra crisis consta de dos caracteres y uno de ellos significa oportunidad.

Puedes aprovechar estos momentos para estar más en contacto contigo y los tuyos, hacer esas cosas para las que habitualmente no tienes tiempo. Cuida tu salud física y mental.

Estar todo el día dando a la cabeza y pensando en el pasado, el futuro, la economía, el confinamiento, el miedo al contagio y a la enfermedad nuestra y de nuestro entorno puede estresarnos. Es agotador y debilitante.

Para estos días, sugiero hacer actividad física ya que es bueno tanto para el cuerpo como para la cabeza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda media hora el día para adultos y una para niños.

No necesitas salir de casa: puedes hacer abdominales, flexiones de brazos —si no tienes fuerza, apoya las rodillas—, estiramientos, sentadillas, abdominales y todo aquello que nos enseñaron en las clases de educación física cuando éramos pequeños.

Se puede hacer ejercicio terapéutico y de mantenimiento con el fisioterapeuta o preparador deportivo por videoconferencia. Además, hay muchas clases online de yoga, pilates, etc.

También puedes seguir este circuito de ejercicios propuestos por el colegio de fisioterapeutas según tu condición física. 

Protégete del estrés

Estrés y ansiedad debilitan nuestro sistema inmune.

Tanto el sistema inmune como el sistema nervioso parasimpático (encargado del descanso, relajación y regeneración entre otras funciones), están asociados al hemisferio cerebral izquierdo. Este se ocupa de la parte lógica, analítica, cuantitativa, racional matemática o verbal, entre otras.

Descansar, ser optimistas, estar tranquilos, relajados y esperanzados; leer, hacer listas, sudokus, autodefinidos o escuchar y seguir ritmos constantes y repetitivos ayudan a potenciarlo además de prevenir el estrés.

Aprovecha para ordenar y limpiar relajadamente todos esos lugares a los que no entras habitualmente, o entras todos los días pero no te paras a hacerlo. Ordenar lo externo te organiza internamente.

Come sano, evita en lo posible azúcar, alimentos procesados y todo lo que te siente mal. Limita el alcohol. Pon menos sal en las comidas. Comunícate con tu círculo de amigos y familia; te ayudará a ti y a ellos también.

Aprende algo nuevo también ayuda. Lo que sea.

Miedo

Hay miedo. Por un lado, nos impide hacer tonterías; por otro, nos comprime, y si se apodera de nosotros podría llegar a paralizarnos además de bajar el sistema inmune. Esto no es útil.

Por otro lado, no se puede decidir no tener miedo porque es algo totalmente irracional, está en nuestros genes y forma parte de nuestro cerebro más primitivo. Además tiene su utilidad evolutiva; lo que sí podemos hacer es no prestarle nuestra atención y pensamientos para que vaya perdiendo fuerza, para no alimentarlo. Si no echas combustible al fuego, terminará por extinguirse.

Ya, ya”, me dice la gente. “Pero… ¿eso cómo se hace?”.

Disciplina mental y meditación

Meditación y mindfulness son de gran ayuda para trabajar con nuestra atención y pensamientos; ayudan a vaciar la mente y a darnos cuenta de qué estamos pensando; luego ya veremos lo que hacemos con ello. Si lo dejamos pasar o preferimos focalizarnos en lo que nos haga sentir mejor, en la respiración o cualquier otra cosa.

Es que lo he intentado muchas veces y no me sale; o me pierdo, o nunca lo he hecho”. 

Dejar la mente en blanco o no pensar nada, observar y dejar pasar los pensamientos no siempre se consigue, sobre todo si no tienes práctica en estas disciplinas.

Si ese es tu caso, intenta algo más fácil: ya que estás pensando, pon tu energía en cosas que te hagan sentir bien, agradece lo que tienes y lo que eres aquí y ahora.

Puede que en estos momentos pienses que todo está mal, que no hay salida ni futuro, pero siempre hay algo por agradecer que nos reconforta. Céntrate en ello.

Mientras tu mente está plenamente ocupada en eso que te hacen sentir bien, no puedes estar a la vez pensando en lo que te estresa y te hace sentir mal, o en el miedo y en la ansiedad. Disciplina mental.

Tristeza

Otra emoción que nos asalta estos días es la tristeza por lo que nos pasa a nosotros o a nuestro alrededor. Nos duele esta situación y la incertidumbre que arrastra.

Al igual que con el miedo, no podemos decidir si sentimos o no tristeza. Todo lo dicho anteriormente aplica aquí también; pero mientras que el miedo nos congela y nos impide actuar, la tristeza actúa de otra manera, por lo que es bueno dejarla salir.

Llora si lo necesitas. El problema no es llorar, sino quedarse atrapado en ese sentimiento, no poder salir y que se vuelva un círculo vicioso. Para no caer en esa dinámica, sugiero dar rienda a esta emoción; pero siempre por un determinado tiempo, para luego recomponerte y volver a un estado más neutral.

Reivindicarse a uno mismo y a nuestro alrededor la necesidad de soltar eso que nos estrangula nos hará sentir mejor después. Al igual que cuando nos reímos: la sensación dura un rato, luego pasa y nos sentimos más animados.

Diferencia entre dolor y sufrimiento

Cuidado con sufrir más de la cuenta; una cosa es el dolor y otra el sufrimiento.

Si me das un pisotón, duele. El sufrimiento se padece cuando se intelectualiza la acción, pensando que se ha hecho a propósito, bien porque no me quiere la otra persona, porque me odia o por cualquier otra razón.

Esta interpretación puede contribuir a que ese dolor que ya pasó siga generando sufrimiento durante años o toda la vida, según la interpretación que le des.

Evita sufrimiento innecesario que no conduce a nada.

Muchos creen que si comprenden todo, las cosas van a cambiar. No es así necesariamente. Por ejemplo, comprender el miedo no siempre hace que dejemos de tenerlo. Aunque el claustrofóbico comprenda porqué el ascensor no caerá, evitará a toda costa meterse dentro.

Además, muchas cosas se escapan a nuestra limitada comprensión. Si nos identificamos solo con nuestra parte intelectual, además de ser agotador, hace que nos perdamos el resto de la vida.

Otra opción para afrontar estrés, miedo o sufrimiento es tener ocupada la cabeza en otra cosa: hay quien reza, hay quien recita mantras o quien se centra en su respiración. Si no comulgas con ninguna de ellas, puedes ponerte a cantar tu música favorita sin parar o simplemente repetir la letra sin dejar que nada te distraiga (vigila el significado); y cuando te distraigas pensando en otras cosas,  vuelve a ella y repítela una y otra vez. Pruébalo y verás cómo algo cambia en tu cabeza. Hazlo tu rezo o tu mantra.

Aceptación cuando nada funciona

No siempre es posible quitar el miedo y sufrimiento o poner barreras. En el caso de no funcionar todo lo anterior —una vez que hemos hecho todo lo posible—, solo nos queda rendirnos y aceptar para estar en paz.

Vivir plenamente esas sensaciones sin hundirnos en ellas y observarlas con distancia evitará que nos ahoguemos.  Podemos observar nuestra sensación y emoción sin tratarla de explicar, cambiar, intelectualizar o solucionar. Eso es la aceptación.

Es sorprendente cómo la vida se va asentando y colocando cuando la aceptamos plenamente estando presentes en el aquí y ahora.

¿Podemos aprender a flotar como u corcho, que, aunque se hunda,  siempre sale a flote?

Espero que pasemos esta crisis/oportunidad de la mejor forma posible, salgamos reforzados y nos recuperemos lo antes posible de esta cuarentena.

Alejandro Monaj

Alejandro Monaj

Alejandro Monaj Cañada es fisioterapeuta colegiado con una experiencia de más de 20 años que actualmente pasa consulta en Madrid (Pozuelo), Zaragoza e Ibiza. Está especializado en Kinesiología y Reflexokinesia (de la que es Instructor), diferentes técnicas de osteopatía y quiropráctica, craneosacral y miofascial.

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